“Cada maestro tiene que inventar continuamente
Y por si mismo su forma de Educar.
Y lo que importa no es tanto lo que sepa el maestro,
Sino que tan bien sepa las cosas
Y sobre todo cuáles son sus cualidades personales,
Pues gran parte de la educación depende,
No en el discurso, sino de la práctica,
El ejercicio y el ejemplo”.
Montaigne.
Y por si mismo su forma de Educar.
Y lo que importa no es tanto lo que sepa el maestro,
Sino que tan bien sepa las cosas
Y sobre todo cuáles son sus cualidades personales,
Pues gran parte de la educación depende,
No en el discurso, sino de la práctica,
El ejercicio y el ejemplo”.
Montaigne.
Parto con esta reflexión de Montaigne, ya que generalmente los maestros más significativos, son los que desde su práctica docente cotidiana generan una constante de situaciones significativas, que motivan en el estudiante el deseo de acercarse al conocimiento. Pero esas situaciones significativas no son traídas desde lo abstracto, por el contrario son situaciones propias de la vida de la escuela. Se desarrollan con sencillez y son muy sentidas porque hacen parte de ese espacio importante para la vida de los seres humanos, que es la escuela. Aun para quienes dicen que no les gusta estudiar.
Hoy se hace mucho énfasis en que la función primordial del maestro es aportar en la formación de seres humanos para la vida. Y en este aspecto se da gran importancia a la formación en valores, pero ¿cómo formar en valores, en una sociedad donde desde las más altas instancias del Estado se promueven prácticas como el delatar a otros, pero no por la convicción de que se actúa mal, sino porque te ofrecen dinero por delatar?
Creo que asistimos a una sociedad donde se convierten en valores, verdaderos anti valores que tienen un trasfondo de intereses particulares, pero que hábilmente los convierten en colectivos. Pero también creo que es precisamente en este momento de incertidumbre y de búsqueda donde el maestro juega un papel primordial, aportando sus conocimientos en las disciplinas especificas, pero sobre todo siendo portador de esperanza y promoviendo en sus estudiantes los valores que aporten en la defensa de la vida con dignidad.
En este contexto creo que si es pertinente celebrar el día del maestro, pero no solo por celebrarlo con discursos e invitaciones, aunque también es válido. Pero sobre todo es importante celebrar el día del maestro como una oportunidad para recordar y ratificar el papel social que cumplimos en la sociedad, y que es una profesión digna, la cual es propia de quienes la sentimos y por ello nos preparamos para serlo.

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