
El hombre nace egoísta
Y solo la sociedad,
A través de la educación,
Puede hacerlo solidario.
Emilio Durkheim.
Tres autores distinguidos por su compromiso social y profesional, que hacen grandes aportes a la educación, en espacios y contextos diferentes. Pero unidos por la experiencia surgida del encuentro y el reconocimiento del otro como sujeto de liberación, desde una práctica docente consiente y liberadora.
En DE ADENTRO HACIA AFUERA de Covey, encontramos a un licenciado en administración de empresas, que parte de una experiencia familiar concreta, como es la preocupación de él y su esposa por su hijo, que posee unas actitudes que no son las convencionales o similares al comportamiento de un joven de su edad. Esto es normal en los padres que se preocupan por el bienestar de su hijo, pero él no se queda ahí. También nos comparte el proceso vivido con su esposa Sandra, en el afán por ayudar a su hijo y motivarlo para salir adelante. Y como en este proceso, descubren que si quieren realmente aportar en el desarrollo físico, intelectual y hasta motriz de su hijo, debían cambiar ellos mismos y para lograrlo necesariamente debían cambiar las percepciones acerca del comportamiento social que debía tener su hijo, para sumir la realidad y no reducir los méritos propios del joven, y que por el contrario deben descubrirlos y con ellos interactuar para su inclusión en la sociedad.
Por medio de esta experiencia personal, Covey nos deja muy claro que la amenaza de una crisis, es la oportunidad que tiene el ser humano para ver de adentro hacia fuera sus prioridades bajo una luz diferente, lo que se puede convertir en la oportunidad para asumir nuevos roles en nuestra vida. Como padres, como hijos, como maestros, como estudiantes. Es decir como seres sociales, que asumen cambios significativos en la forma de ver, analizar e interactuar, con valores, actitudes y conductas transformadoras de la realidad.
El maestro Paulo Freire, desde el contexto de la realidad latinoamericana, entiende y asume la educación como un proceso de liberación. Encaminada a la humanización del sujeto de educación, estando presentes la acción y la reflexión del ser humano sobre el mundo y su realidad para transformarlo. Según Freire, para que este objetivo se logre es necesaria la implementación de la Pedagogía del Oprimido. Teniendo en cuenta que esta pedagogía exige un posicionamiento político que no permite neutralidades. Ya que se posiciona en el lugar del oprimido como sujeto de liberación desde los procesos de enseñanza aprendizaje, para el surgimiento de hombres y mujeres nuevos.
Con el ánimo de aportar a una nueva sociedad. Donde se parte de los saberes previos de los estudiantes, permitiendo que la sabiduría de los educandos salga a relucir. Compartir en el cual el educador debe asumir una actitud de humildad ante los saberes de sus estudiantes y de reconocimiento del valor de sus aportes y de su capacidad creativa.
La pedagogía del oprimido de Paulo Freire, evidencia elementos que son fundamentales en la educación, vista como un proceso en el cual están inmersos tanto el estudiante como el docente. Y en este proceso son claves algunos elementos: El dialogo, como una forma de acogida y de reconocimiento del otro como sujeto. El amor fraterno, entendido este no como una relación paternalista, sino como el que ese amor nos lleva a proponer un nivel de exigencia que le permita al otro fortalecerse en su rol y práctica cotidiana. Relaciones humanas horizontales, donde no se evidencien estructuras o niveles sociales, y donde no se cohíba la expresión de las personas y se evidencie la escucha activa. Estos elementos se convierten en la propuesta ideológica, o el currículo oculto, que no se enseña en la teoría pero que se evidencia en la práctica y que forma, ya que está presente constantemente y genera conciencia de ello.
Según Mounier “La educación tiene como misión despertar personas capaces de vivir y de comprometerse como personas”. Y en este sentido la pedagogía del oprimido se posiciona en situaciones límites de la sociedad, tomados estos como punto de partida para una concientización y comprensión crítica de la realidad. Ya que el punto final de la pedagogía de la liberación es la realización persona, en relación con el mundo y los demás seres humanos siendo sujetos de su propio destino.
Freire nos evidencia que la liberación es el lugar y el propósito de la pedagogía, y que esta propuesta que es vigente para la realidad latinoamericana, también lo es para el primer mundo, en la idea de humanización. Y que se mantiene vigente pues el hecho de tomar en cuenta al otro es una tarea constante del ser humano y sin lugar a dudas nos sugiere un cambio de paradigmas.
El pedagogo Pablo Romero Ibáñez, en su texto HACIA UN MAESTRO HUMANIZADOR, hace referencia a dos realidades fundamentales en la práctica de un maestro para aportar en la formación de seres humanos con responsabilidad social y con madurez mental consciente de sus actos. Esas realidades a las que hace referencia el autor, son el amor y la preparación.
Un maestro significativo en la vida de los estudiantes, es aquel que sin perder su rol social, los estudiantes perciben como alguien con quien ellos pueden compartir la vida académica, pero también lo sienten cercano para compartir situaciones de la vida misma.
El amor por la profesión docente, se evidencia en la cotidianidad del maestro. Es un maestro innovador, creativo, es capaz de relacionarse con sus estudiantes en la búsqueda de generar provocaciones (motivación) hacia el aprendizaje. Intentando incluir en el proceso no solo a los estudiantes brillantes, sino también a aquellos a los que aparentemente no les interesa acceder al conocimiento.
Es decir a un maestro humanizador se le percibe el amor por su profesión cuando no se queda sujeto a un libro para compartir conocimientos, sino que recurre a la generación de situaciones significativas y la creación de ambientes de aprendizaje, en el cual el estudiante pueda interactuar y sentir más cercanos, reales y necesarios para la vida los conceptos desarrollados en el aula.
Pablo Romero Ibáñez, también hace referencia a la preparación del docente, que no basta con la preparación en cualquier profesión por respetable que esta sea. La preparación del docente requiere de una formación precisa y particular que lo hace ser un maestro, independiente de su formación específica o énfasis profesional como licenciado.
La preparación del maestro le exige desarrollar habilidades desde lo disciplinar y lo pedagógico, que le permitan aplicar desde la didáctica los conocimientos determinados de acuerdo al nivel o grado de los estudiantes, pero también le exige una cercanía permanente con la actualización y producción académica, investigativa y creativa.
La formación pedagógica es asumida particularmente por los maestros, que tienen una responsabilidad esencial en la transformación del sujeto, en un mejor ser humano. Sin embargo esta hace un aporte particular en la formación profesional en cualquier campo del conocimiento, ya que brinda elementos en la formación de seres humanos que interactúan con su entorno y brinda la posibilidad de acceder a la madurez mental.
Con lo anterior estos tres profesionales de la educación. Cada uno en un contexto especifico, con unas motivaciones y prioridades particulares, pero con un objetivo que los integra desde la diversidad, nos aportan elementos muy importantes en nuestra formación como docentes y nos generan provocaciones, para acceder al conocimiento desde nuestro quehacer cotidiano como futuros profesionales de la educación. Que promuevan en los procesos de enseñanza aprendizaje, el fortalecimiento tanto del estudiante como del maestro como sujetos capaces de apropiarse, transformar y mejorar la realidad. Mediante la utilización de herramientas que aporten en el proceso de formación.
Y solo la sociedad,
A través de la educación,
Puede hacerlo solidario.
Emilio Durkheim.
Tres autores distinguidos por su compromiso social y profesional, que hacen grandes aportes a la educación, en espacios y contextos diferentes. Pero unidos por la experiencia surgida del encuentro y el reconocimiento del otro como sujeto de liberación, desde una práctica docente consiente y liberadora.
En DE ADENTRO HACIA AFUERA de Covey, encontramos a un licenciado en administración de empresas, que parte de una experiencia familiar concreta, como es la preocupación de él y su esposa por su hijo, que posee unas actitudes que no son las convencionales o similares al comportamiento de un joven de su edad. Esto es normal en los padres que se preocupan por el bienestar de su hijo, pero él no se queda ahí. También nos comparte el proceso vivido con su esposa Sandra, en el afán por ayudar a su hijo y motivarlo para salir adelante. Y como en este proceso, descubren que si quieren realmente aportar en el desarrollo físico, intelectual y hasta motriz de su hijo, debían cambiar ellos mismos y para lograrlo necesariamente debían cambiar las percepciones acerca del comportamiento social que debía tener su hijo, para sumir la realidad y no reducir los méritos propios del joven, y que por el contrario deben descubrirlos y con ellos interactuar para su inclusión en la sociedad.
Por medio de esta experiencia personal, Covey nos deja muy claro que la amenaza de una crisis, es la oportunidad que tiene el ser humano para ver de adentro hacia fuera sus prioridades bajo una luz diferente, lo que se puede convertir en la oportunidad para asumir nuevos roles en nuestra vida. Como padres, como hijos, como maestros, como estudiantes. Es decir como seres sociales, que asumen cambios significativos en la forma de ver, analizar e interactuar, con valores, actitudes y conductas transformadoras de la realidad.
El maestro Paulo Freire, desde el contexto de la realidad latinoamericana, entiende y asume la educación como un proceso de liberación. Encaminada a la humanización del sujeto de educación, estando presentes la acción y la reflexión del ser humano sobre el mundo y su realidad para transformarlo. Según Freire, para que este objetivo se logre es necesaria la implementación de la Pedagogía del Oprimido. Teniendo en cuenta que esta pedagogía exige un posicionamiento político que no permite neutralidades. Ya que se posiciona en el lugar del oprimido como sujeto de liberación desde los procesos de enseñanza aprendizaje, para el surgimiento de hombres y mujeres nuevos.
Con el ánimo de aportar a una nueva sociedad. Donde se parte de los saberes previos de los estudiantes, permitiendo que la sabiduría de los educandos salga a relucir. Compartir en el cual el educador debe asumir una actitud de humildad ante los saberes de sus estudiantes y de reconocimiento del valor de sus aportes y de su capacidad creativa.
La pedagogía del oprimido de Paulo Freire, evidencia elementos que son fundamentales en la educación, vista como un proceso en el cual están inmersos tanto el estudiante como el docente. Y en este proceso son claves algunos elementos: El dialogo, como una forma de acogida y de reconocimiento del otro como sujeto. El amor fraterno, entendido este no como una relación paternalista, sino como el que ese amor nos lleva a proponer un nivel de exigencia que le permita al otro fortalecerse en su rol y práctica cotidiana. Relaciones humanas horizontales, donde no se evidencien estructuras o niveles sociales, y donde no se cohíba la expresión de las personas y se evidencie la escucha activa. Estos elementos se convierten en la propuesta ideológica, o el currículo oculto, que no se enseña en la teoría pero que se evidencia en la práctica y que forma, ya que está presente constantemente y genera conciencia de ello.
Según Mounier “La educación tiene como misión despertar personas capaces de vivir y de comprometerse como personas”. Y en este sentido la pedagogía del oprimido se posiciona en situaciones límites de la sociedad, tomados estos como punto de partida para una concientización y comprensión crítica de la realidad. Ya que el punto final de la pedagogía de la liberación es la realización persona, en relación con el mundo y los demás seres humanos siendo sujetos de su propio destino.
Freire nos evidencia que la liberación es el lugar y el propósito de la pedagogía, y que esta propuesta que es vigente para la realidad latinoamericana, también lo es para el primer mundo, en la idea de humanización. Y que se mantiene vigente pues el hecho de tomar en cuenta al otro es una tarea constante del ser humano y sin lugar a dudas nos sugiere un cambio de paradigmas.
El pedagogo Pablo Romero Ibáñez, en su texto HACIA UN MAESTRO HUMANIZADOR, hace referencia a dos realidades fundamentales en la práctica de un maestro para aportar en la formación de seres humanos con responsabilidad social y con madurez mental consciente de sus actos. Esas realidades a las que hace referencia el autor, son el amor y la preparación.
Un maestro significativo en la vida de los estudiantes, es aquel que sin perder su rol social, los estudiantes perciben como alguien con quien ellos pueden compartir la vida académica, pero también lo sienten cercano para compartir situaciones de la vida misma.
El amor por la profesión docente, se evidencia en la cotidianidad del maestro. Es un maestro innovador, creativo, es capaz de relacionarse con sus estudiantes en la búsqueda de generar provocaciones (motivación) hacia el aprendizaje. Intentando incluir en el proceso no solo a los estudiantes brillantes, sino también a aquellos a los que aparentemente no les interesa acceder al conocimiento.
Es decir a un maestro humanizador se le percibe el amor por su profesión cuando no se queda sujeto a un libro para compartir conocimientos, sino que recurre a la generación de situaciones significativas y la creación de ambientes de aprendizaje, en el cual el estudiante pueda interactuar y sentir más cercanos, reales y necesarios para la vida los conceptos desarrollados en el aula.
Pablo Romero Ibáñez, también hace referencia a la preparación del docente, que no basta con la preparación en cualquier profesión por respetable que esta sea. La preparación del docente requiere de una formación precisa y particular que lo hace ser un maestro, independiente de su formación específica o énfasis profesional como licenciado.
La preparación del maestro le exige desarrollar habilidades desde lo disciplinar y lo pedagógico, que le permitan aplicar desde la didáctica los conocimientos determinados de acuerdo al nivel o grado de los estudiantes, pero también le exige una cercanía permanente con la actualización y producción académica, investigativa y creativa.
La formación pedagógica es asumida particularmente por los maestros, que tienen una responsabilidad esencial en la transformación del sujeto, en un mejor ser humano. Sin embargo esta hace un aporte particular en la formación profesional en cualquier campo del conocimiento, ya que brinda elementos en la formación de seres humanos que interactúan con su entorno y brinda la posibilidad de acceder a la madurez mental.
Con lo anterior estos tres profesionales de la educación. Cada uno en un contexto especifico, con unas motivaciones y prioridades particulares, pero con un objetivo que los integra desde la diversidad, nos aportan elementos muy importantes en nuestra formación como docentes y nos generan provocaciones, para acceder al conocimiento desde nuestro quehacer cotidiano como futuros profesionales de la educación. Que promuevan en los procesos de enseñanza aprendizaje, el fortalecimiento tanto del estudiante como del maestro como sujetos capaces de apropiarse, transformar y mejorar la realidad. Mediante la utilización de herramientas que aporten en el proceso de formación.

Provocaciones, me encanta esa palabra, provocación hacia la lectura, la escritura, el debate, la reflexión.Los blog son una justa provocación para los docentes, para que coloquen en circulación sus ideas.
ResponderEliminar¿Pablo Romero? Me faltan datos sobre él, ¿me darías alguna bibliografía?